EL “DESPLAZAMIENTO” DEL TERRITORIO



Por, Giovanni Rosanía Mendoza Magister en derecho público



En el escenario del Estado se distinguen componentes físicos y jurídicos propios:. Él territorio tangible, tierra, mar, y el territorio intangible, espacio aéreo, barcos de guerra, embajadas[1]. El lado físico del territorio no indicaría desplazamiento, a menos que se produjeran fenómenos naturales que variaran límites y fronteras previamente demarcados. Sin embargo, el territorio en ocasiones se amplía, en otras se reduce, por conquistas o por ideas, pensamientos e ideologías.



Algo importante es recordar sobre el concepto básico de la soberanía. En este sentido, la soberanía se comprende como un poder del Estado sobre el territorio y personas que habitan en el territorio. Se pueden distinguir precisos relevantes, componentes, competencias, y en general una teoría acerca de la soberanía que permite advertir sus principales esencias que algunos enlistan como poder ilimitado, exclusividad y centralidad, no obstante, actualmente tales elementos básicos no mantienen la original permanencia por lo que surgen teorías e interrogantes acerca de su presente contenido.



Por otra parte, para diagnosticar el enfoque actual del territorio es de recibo allegar retrospectivas sobre el mismo. En este caso, tenemos que el territorio es un espacio, no obstante, se encuentra influenciado por el tipo de división política adoptada por cada país. El territorio ha sido urbano y rural. Estos dos aspectos planteados en principio posibilitan establecer la visión actual del territorio, empero, también existirían otras clasificaciones del territorio que nos indicarían su presente. En todo caso, el territorio hoy es diverso y reclamado por esa diversidad, etnias, gremios, y en general intereses.



Presentada la diversidad del territorio como tendencia en el mundo moderno, resulta también necesario anotar sobre el gobierno de ese territorio. Al respecto, el tópico se dirige a observar una vieja dinámica de organización, esto es, la centralización, descentralización y la federación. ¿Qué se podría reflexionar sobre este aspecto? Desde varias centurias atrás los estados han experimentado como organización gubernamental y política la centralización, la descentralización y la federación. En la actualidad el mundo también se divide entre estos tipos de organización gubernamental política, es decir, ninguna de ellas se logra imponer.



Al lado de las organizaciones gubernamental y política, otro movimiento se asoma paulatinamente, la tendencia a la autonomía. Sobre esta inclinación, observamos que dos extremos se contraponen hoy en el mundo. Algunos estados desean calificarse como potencias globales[2]. En frente tenemos los desprendimientos desde los imperios y los desprendimientos desde los países. Existe una tendencia externa y otra interna hacia la autonomía. Ucrania se resiste a Rusia y en España Cataluña quiere refrendar como autóctonos no solamente los relevantes culturales y tradicionales, sino que reclama autonomía política y territorial.



Se distingue también otro territorio: el territorio global. El Estado nación si no quiere desconectarse asumirá el reto hacia el territorio común. El territorio común es el encuentro de culturas, de comercios, de intercambio de tecnología, de leyes con sentido multilateral, inclusive en el territorio global aumenta el listado de derechos universales, en consecuencia, sobre el territorio global nace una nueva legislación, una justicia global.



La conclusión es que la denotación de los elementos tangibles e intangibles como significado de territorio y las ideas y las conceptualizaciones acerca del territorio nos permitirán detectar que en efecto el territorio se ha venido desplazando y tal desplazamiento ha venido configurando nuevos escenarios en la sociedad local y universal.

[1] Pereira Menaut Antonio Carlos-Pereira Sáez Carolina, Teoría General del Estado. Política, poder y comunidad política, de Grecia al siglo XXI, Universidad Sergio Arboleda, Bogotá, p.289.

[2] Patiño Villa, Carlos Alberto, Imperios contra Estados. La destrucción del orden internacional contemporáneo, Debate, Bogotá, 2017, p.143.

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